sábado, agosto 19, 2006

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

El título Fahrenheit 451 hace referencia a la temperatura en la que el papel de los libros se inflama y arde.
Guy Montag es un bombero, pero no de los que se dedican a apagar incendios sino a provocarlos usando los libros como combustible.

Es que la sociedad (ese futuro de Bradbury al cual hoy llegamos) tiene prohibida la lectura. Cuando se lee se piensa y si se piensa no se es feliz. Esta sociedad tiene un mandato: "hay que ser feliz" (¿les suena?) por lo tanto cualquier actividad que proponga cuestionar debe ser eliminada.
El encuentro de Guy con una joven con un espíritu inquebrantable lo llevará a cuestionarse sobre su función en la sociedad. Algo hace click dentro suyo y ya no será el mismo. La escena de la persecución de Guy es especialmente impresionante, narrada magistralmente en clave de vértigo. Pero hay muchísimas otras escenas que nos ponen la piel de gallina.
¿Podrán los rebeldes lograr un movimiento de resistencia para preservar el conocimiento que los libros encierran? ¿Cómo lograrlo aunque ardan?. Este libro es una fábula realmente maravillosa de principio a fin, escrita por uno de esos autores que -como decía Silvia Milat en sus "Cuentos surtidos"- significan un verdadero "pasaporte" para recomendar a los jóvenes que se proponen "pegar el salto" hacia la literatura universal para adultos.
Un ultra recomendado, o más que eso: un ¡imperdible! que la Biblioteca Popular Sarmiento les ofrece!

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2 Comments:

Blogger solodelibros said...

Un verdadero clásico. ¿Qué haríamos los bibliotecarios en una sociedad así?

13:55  
Anonymous Anónimo said...

Puig es uno de los narradores que dejan la parodia a un lado para contar historias de verdad. como dicen en el diaro Hoy de La Plata, el grupo que investigó sus archvivos, era un orfebre del lenguaje. Se conoce muy poco en nuestro país, miren el artículo del diario Hoy del lunes 26 de septiembre de 2006, escribió hasta una ópera!

01:46  

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